miércoles, 8 de abril de 2015

Era la típica mirada de la que alguien fácilmente se enamoraba
Con movimientos dóciles y delicados poco a poco mi mente penetraba
Y sus labios rojos como el fuego que en mi corazón de amor ardía
Fácilmente moriría por amanecer en sus brazos tan solo un día

Y a pesar de tantos halagos que en mi mente se escribían
Jamás juntaría el valor para intercambiar unas palabras
Es que con esa belleza que de ella desprendía
Los pensamientos se revolvían en un huracán sin salida

Es por eso que ahora triste y solitario
Paseo sin rumbo fijo orando por el reencuentro
Para así juntar el valor que me hubiera faltado
Y enamorarte con los versos que gracias a ti he creado.

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